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Cómo comparamos precios (y por qué el envase más barato no siempre conviene)

Tres formas de mirar el mismo producto dan tres precios distintos: por envase, por kilo y por gramo del ingrediente activo real. Acá explicamos cómo las calculamos y por qué la última es la que de verdad importa.

Precios verificados el 4 de octubre de 2026. Esta guía se actualiza sola con los precios de las tiendas que seguimos.

Nivel 1: precio del envase (el que engaña)

Es el número más grande en la vidriera de la tienda, y el peor para comparar. Un pote de 2 lb (907 g) siempre va a costar menos en pesos que uno de 4 kg del mismo producto — pero eso no significa que sea más barato. Comparar envases de distinto tamaño por su precio de lista es comparar peras con sandías.

Nivel 2: precio por kilo (mejor, pero no perfecto)

Dividir el precio por el peso neto ya resuelve el problema del tamaño: ahora un pote de 907 g y uno de 4 kg del mismo producto dan el mismo número, como debe ser. Es el cálculo que usamos por defecto en los listados y el que evita el error más común al comprar.

Ejemplo de hoy: el pote chico más barato de proteína sale $ 27.692/kg, y el envase grande más barato sale $ 30.000/kg — el precio de lista de cada envase por separado no te muestra esa diferencia de un vistazo, el precio por kilo sí.

Pero el precio por kilo todavía tiene un problema: no todo lo que pesa un envase es el ingrediente que estás buscando. Un pote de proteína también pesa por los saborizantes, espesantes y —en la concentrada— lactosa. Un pote de creatina puede pesar por relleno si no es 100% pura. Dos productos con el mismo precio por kilo pueden darte cantidades muy distintas del ingrediente que realmente te interesa.

Nivel 3: precio por gramo real (el que usamos para el ranking "por proteína/creatina real")

Este es el cálculo que hace que SupleRadar sea distinto de mirar precios sueltos. Con la etiqueta cargada (porción en gramos, porciones por envase, y cuántos gramos del ingrediente activo trae cada porción), calculamos:

  1. Cuánto del ingrediente activo trae el envase completo (gramos por porción × porciones).
  2. El precio de hoy dividido por esa cantidad, llevado a "precio cada 100 g reales".

Con eso, un producto muy concentrado (por ejemplo isolate al 90% de proteína, o una creatina Creapure al 99% de pureza) puede salir más conveniente que uno más barato por kilo pero menos concentrado — y al revés.

Ejemplo real, hoy, en creatina: Mervick Lab Creatina monohidrato 1 kg es la más barata por kilo de polvo, pero Natural Whey Creatina monohidrato 500 g es la más conveniente por gramo de creatina real. Son productos distintos, y el precio por kilo no lo muestra.

Peso grande vs. peso chico: la otra decisión

Además de la concentración, el tamaño del envase tiene su propia lógica de conveniencia, separada de todo lo anterior:

  • Envase chico (2 lb / 1 kg): más caro por kilo casi siempre, pero menos plata de una sola vez, y si no te termina gustando el sabor perdés menos. Conviene para probar una marca nueva.
  • Envase grande (3 kg o más): más barato por kilo, pero es más plata de entrada y el producto tiene que durarte sin vencerse ni perder sabor (los botes grandes de proteína suelen aguantar bien varios meses una vez abiertos). Conviene si ya sabés que te gusta y lo vas a terminar.

Ninguna de las dos es "la correcta" — es una decisión de flujo de caja y de cuánto confiás en que vas a terminar el producto, no una cuestión de cuál es mejor.

Dónde ver cada cálculo en el sitio

En cualquier categoría (proteínas, creatina) podés cambiar el orden entre "precio por kilo" y "mejor precio por proteína/creatina real" arriba del listado. Y en la ficha de cada producto que ya tiene etiqueta cargada mostramos los tres niveles: precio de lista, precio por kilo y precio por 100 g reales.

Si un producto todavía no muestra el precio por gramo real, es porque no cargamos su etiqueta todavía — no porque el dato no exista. Vamos sumando etiquetas de a poco, empezando por los productos que más gente compara.

Esta guía compara precios y usa las cantidades declaradas en las etiquetas. No es consejo médico ni nutricional: las necesidades de cada persona varían, y para una recomendación personalizada conviene consultar a un profesional de la salud.

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