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Cómo comparamos precios (y por qué el envase más barato no siempre conviene)

Tres formas de mirar el mismo producto dan tres precios distintos: por envase, por kilo y por gramo del ingrediente activo real. Acá explicamos cómo las calculamos y por qué la última es la que de verdad importa.

Precios verificados el 13 de agosto de 2026. Esta guía se actualiza sola con los precios de las tiendas que seguimos.

Nivel 1: precio del envase (el que engaña)

Es el número más grande en la vidriera de la tienda, y el peor para comparar. Un pote de 2 lb (907 g) siempre va a costar menos en pesos que uno de 4 kg del mismo producto — pero eso no significa que sea más barato. Comparar envases de distinto tamaño por su precio de lista es comparar peras con sandías.

Nivel 2: precio por kilo (mejor, pero no perfecto)

Dividir el precio por el peso neto ya resuelve el problema del tamaño: ahora un pote de 907 g y uno de 4 kg del mismo producto dan el mismo número, como debe ser. Es el cálculo que usamos por defecto en los listados y el que evita el error más común al comprar.

Ejemplo de hoy: el pote chico más barato de proteína sale $ 23.966/kg, y el envase grande más barato sale $ 23.966/kg — el precio de lista de cada envase por separado no te muestra esa diferencia de un vistazo, el precio por kilo sí.

Pero el precio por kilo todavía tiene un problema: no todo lo que pesa un envase es el ingrediente que estás buscando. Un pote de proteína también pesa por los saborizantes, espesantes y —en la concentrada— lactosa. Un pote de creatina puede pesar por relleno si no es 100% pura. Dos productos con el mismo precio por kilo pueden darte cantidades muy distintas del ingrediente que realmente te interesa.

Nivel 3: precio por gramo real (el que usamos para el ranking "por proteína/creatina real")

Este es el cálculo que hace que SupleRadar sea distinto de mirar precios sueltos. Con la etiqueta cargada (porción en gramos, porciones por envase, y cuántos gramos del ingrediente activo trae cada porción), calculamos:

  1. Cuánto del ingrediente activo trae el envase completo (gramos por porción × porciones).
  2. El precio de hoy dividido por esa cantidad, llevado a "precio cada 100 g reales".

Con eso, un producto muy concentrado (por ejemplo isolate al 90% de proteína, o una creatina Creapure al 99% de pureza) puede salir más conveniente que uno más barato por kilo pero menos concentrado — y al revés.

Ejemplo real, hoy, en creatina: Mervick Lab Creatina monohidrato 1 kg es la más barata por kilo de polvo, pero Natural Whey Creatina monohidrato 1 kg es la más conveniente por gramo de creatina real. Son productos distintos, y el precio por kilo no lo muestra.

Peso grande vs. peso chico: la otra decisión

Además de la concentración, el tamaño del envase tiene su propia lógica de conveniencia, separada de todo lo anterior:

  • Envase chico (2 lb / 1 kg): más caro por kilo casi siempre, pero menos plata de una sola vez, y si no te termina gustando el sabor perdés menos. Conviene para probar una marca nueva.
  • Envase grande (3 kg o más): más barato por kilo, pero es más plata de entrada y el producto tiene que durarte sin vencerse ni perder sabor (los botes grandes de proteína suelen aguantar bien varios meses una vez abiertos). Conviene si ya sabés que te gusta y lo vas a terminar.

Ninguna de las dos es "la correcta" — es una decisión de flujo de caja y de cuánto confiás en que vas a terminar el producto, no una cuestión de cuál es mejor.

Dónde ver cada cálculo en el sitio

En cualquier categoría (proteínas, creatina) podés cambiar el orden entre "precio por kilo" y "mejor precio por proteína/creatina real" arriba del listado. Y en la ficha de cada producto que ya tiene etiqueta cargada mostramos los tres niveles: precio de lista, precio por kilo y precio por 100 g reales.

Si un producto todavía no muestra el precio por gramo real, es porque no cargamos su etiqueta todavía — no porque el dato no exista. Vamos sumando etiquetas de a poco, empezando por los productos que más gente compara.

Esta guía compara precios y usa las cantidades declaradas en las etiquetas. No es consejo médico ni nutricional: las necesidades de cada persona varían, y para una recomendación personalizada conviene consultar a un profesional de la salud.

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